Además de los deportes tradicionales, se organizaron divertidas actividades recreativas (envolver a la momia, inflar y romper globos, juegos del paliacate y de los costales, por mencionar algunos). En estos novedosos juegos participaron varios miembros del personal internacional y se divirtieron muchísimo. En el gimnasio hubo una nutrida y animada concurrencia durante las sesiones de aeróbics y zumba, una combinación de ejercicios y baile.
¡Hasta hacer limpieza fue divertido! Conscientes de la importancia de cuidar el medio ambiente, dos equipos masculinos compitieron para ver quién recogía, en menos tiempo, más botellas de plástico y llenaba con ellas un costal. Aunque el equipo ganador recibió un premio, todos los demás ganaron también al contribuir en la improvisada campaña de limpieza.
Después de toda esa actividad, todo el mundo tenía hambre, por lo que los deportistas se reunieron en los jardines de la Casa de Huéspedes para disfrutar de una deliciosa comida, seguida de la premiación a los ganadores de los eventos del día. Con esta ceremonia finalizó la parte deportiva y dio comienzo la parte artística. En primer lugar, aparecieron en escena un grupo de bailarines de Salsa y Los Chinelos, una danza típica del estado de Morelos, México. Luego, el conjunto Adrián y sus teclados, cuyo bajista es nada menos que Ricardo de la Rosa, responsable de audiovisuales en El Batán, puso a todos a bailar. Al final del día hubo más baile en El Rincón, con música cubana en vivo.
Muchas gracias a Tom Lumpkin, Scott Ferguson, Isabel Peña y Cari Venado por hacer posible el día del deporte. Un reconocimiento también a los coordinadores de las distintas actividades, al personal de Mantenimiento, del Comedor y de Seguridad. Y, por supuesto, a todos los que participaron, ¡por su gran entusiasmo y espíritu deportivo!